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¿Junta a las 8 am? Necesitas glucosa

El órgano encargado de dar órdenes al cuerpo es el cerebro.

El cerebro tiene mantener un nivel óptimo de glucosa para que todas las funciones de nuestro organismo mantengan en alerta nuestra atención, memoria y aprendizaje.

Dentro de la clasificación de los hidratos de carbono, se encuentra la glucosa que está relacionada con la cantidad de azúcar que el organismo es capaz de absorber a partir de los alimentos y transformar en energía para realizar diferentes funciones.

Cerebro vs. Cuerpo

El cerebro está formado por una densa red de neuronas que están activas durante todo el día, incluso mientras dormimos. Esto implica que el tejido nervioso consuma mucha energía, y para mantener su ardua actividad requiera del suministro continuo de glucosa a través del torrente sanguíneo.

Un adulto promedio requiere 200 g de glucosa al día, aproximadamente, de los cuales, dos tercios (unos 130 g) se van directamente al cerebro.

Cuando el nivel de la glucosa desciende, el cerebro compite con el resto del cuerpo para obtener este combustible. Para conseguir un nivel óptimo, el cerebro tiene dos métodos: el primero consiste en extraerla directamente de la sangre; el segundo en limitar la cantidad que recibirá el resto del cuerpo.

A pesar de esta sofisticada calibración, ciertas partes del cerebro experimentan una baja de glucosa a corto plazo, esto podría disminuir nuestra atención durante la junta de las mañanas, recordar los pendientes del día o comprender cuando el profesor explica trigonometría.

 

¿Qué dicen los científicos?

Se han realizados diversos estudios sobre la importancia de ingerir glucosa. Administrarla correctamente mejora el funcionamiento cognitivo, o sea, la manera en la que adquieres conocimiento.

En una de estas investigaciones, los participantes recibieron cierta cantidad de glucosa diluida en una bebida.

La doctora Sandra-Ilona Sunram-Lea, investigadora de neuropsicología cognitiva en Lancaster University, encontró que, en adultos jóvenes, la bebida mejoraba considerablemente la memoria verbal y espacial a largo plazo. Además, el efecto era similar si se consumía al despertar por la mañana, como dos horas después del desayuno o dos horas después del almuerzo.

Por su parte, el doctor Leigh Martin Riby de la Universidad de Northumbria, averiguó que la glucosa mejora la memoria.

Otros expertos han mencionado que las tareas mentales más intensas parecen responder mejor a la glucosa que las tareas más sencillas, lo que se podría deber a que la absorción de glucosa por parte del cerebro aumenta en condiciones de estrés.

Dado que el cerebro es un órgano muy activo, es importante mantener un nivel óptimo en la sangre. Esto se consigue comiendo con regularidad alimentos como frutas.

Fuente: EUFIC / CLIA

 

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