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Sustitutos de azúcar: una opción segura para los consumidores

Comunicado de prensa

  • En los últimos 40 años el consumo de azúcar en el país ha disminuido 10.2 por ciento; mientras que el consumo de grasas se elevó 36 por ciento
  • Sólo entre 15 y 18 por ciento de la población los consume pues se conocen poco

Ciudad de México a 3 de noviembre de 2017. En México sólo entre el 15 y el 18 por ciento de la población consume sustitutos de azúcar debido a que se conocen poco y hay datos falsos o imprecisos sobre ellos. Esto posiciona a México como el país que menos consume estos aditivos en América Latina.

Fuente: Am J Clin Nutr 2009; 89:1–14.Matters y Popkin, 2009

Ello a pesar de que los sustitutos de azúcar están aprobados a nivel nacional por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y la Secretaría de Salud, y a nivel internacional por el Codex Alimentarius de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), además de las autoridades europeas (EFSA) y estadounidenses (FDA), explica la doctora en ciencias químicas por la Universidad Iberoamericana, Ruth Pedroza.

Los edulcorantes –la mayoría de ellos no calóricos– no han ayudado a disminuir el consumo de azúcar, principalmente debido a que la desinformación prevalece: en diversos medios y espacios de internet se han divulgado datos imprecisos o falsos al respecto.

Por ejemplo, subraya, los sustitutos de azúcar son una alternativa para reemplazar el aporte de alimentos con alto contenido calórico. “Estos son más benéficos cuando reemplazan esos alimentos que cuando se ingieren en leche, aguas de frutas y jugos”, explica.

Como parte de la estrategia de la Organización Mundial de la Salud para disminuir los índices de sobrepeso y obesidad[1] (que afectan al 70 por ciento de los mexicanos[2] y tienden a ser la causa principal de la diabetes) se planteó el objetivo de limitar el consumo de azúcares a menos del 10 por ciento de la ingesta calórica diaria. Es decir, se recomienda que la dieta no incluya más de 50 gramos o 12 cucharaditas de azúcar.

Al respecto cabe mencionar que en los últimos 40 años el consumo de azúcar en el país ha disminuido 10.2 por ciento; mientras que el consumo de grasas se elevó 36 por ciento. Y es que cada gramo de los nutrimentos que nos brindan los alimentos aporta una cantidad específica de calorías: carbohidratos, 4 calorías; proteínas, 4 calorías; grasas, 9 calorías. Con esa información es posible calcular –y quizá controlar– las calorías que ingerimos.

Fuente: García-Urigüen P. 2012. La alimentación de los mexicanos. CANACINTRA, México

En ese sentido, la científica Pedroza enfatizó que es necesario repensar los enfoques acerca de las políticas públicas de salud y alimentación, toda vez que los datos ya mencionados indican que si bien es importante reducir la cantidad de azúcar dentro de la dieta diaria, no es el principal problema, pues el asunto es multifactorial: sedentarismo, porciones excesivas[3], desequilibrio energético (consumir más energía de la gastada mediante actividad física y ejercicio), falta de educación alimentaria, mala hidratación, inseguridad que inhibe la práctica de ejercicio, bajo poder adquisitivo de la mayoría de las familias y alto costo de frutas, verduras y leguminosas.

Tanto sociedad como gobierno deben unirse para pugnar por mejorar el estilo de vida de todos. Las soluciones requeridas tienen que ser integrales, no pueden reducirse a un tipo de alimento o a un impuesto, afirmó la Doctora en Ciencias Químicas.

Desde la educación preescolar hasta la educación universitaria es necesario enseñar cómo combinar alimentos y racionar porciones. De ese modo podría modificarse la errónea concepción general de salud: poder seguir –bajo las circunstancias que sean– con las actividades diarias. “Siempre será mejor prevenir que remediar”, concluyó la especialista Ruth Pedroza.

Bajo este contexto, los sustitutos de azúcar se erigen como una buena herramienta para reducir la ingesta calórica. Además, no provocan adicción por lo dulce.

Los endulzantes artificiales más conocidos y seguros son el aspartame, el ciclamato, la sacarina, el acesulfame K, la sucralosa, el neotame y los compuestos químicos de la planta estevia. Todos ellos han probado su inocuidad en innumerables estudios.

 

IDA: cantidad que puede ser ingerida diariamente sin daño a la salud humana, según las investigaciones toxicológicas al momento de su aprobación.

[1] La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) de 2016 refiere que la prevalencia de diabetes en México es de 9.4 por ciento.

[2] La última ENSANUT (2016) indica que en el país se dio un aumento en la prevalencia de sobrepeso y obesidad en niñas y niños: 3 de cada 10 tienen alguno de los dos padecimientos.

[3] La OMS recomienda una ingesta diaria de 2 mil calorías. Sin embargo, en México el promedio diario de ingesta asciende a las 3 mil 160 calorías.

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