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Por qué tu consultorio necesita un expediente electrónico

Letra ilegible, papeles perdidos y expedientes que no viajan con el paciente ponen en riesgo la atención. Así ayuda el expediente clínico electrónico.

Todavía hoy, buena parte de los consultorios y clínicas en México llevan el expediente de sus pacientes en papel: carpetas que se acumulan, notas escritas a mano entre una consulta y la siguiente, y recetas que a veces cuesta trabajo leer hasta para el propio médico. Funciona, hasta que un día no funciona: una carpeta se traspapela, un paciente cambia de consultorio y su historia se queda atrás, o una nota ilegible se convierte en una dosis equivocada.

El expediente clínico electrónico no es una moda tecnológica. Es una respuesta directa a esos riesgos, y en México ya tiene un marco normativo claro que lo respalda.

El problema no es el papel en sí, es lo que se pierde con él

Un expediente en papel depende de que la carpeta correcta esté en el lugar correcto, en el momento correcto. Cuando eso falla, falla la continuidad de la atención: el médico que ve al paciente por segunda o tercera vez no tiene a la mano sus antecedentes, sus alergias o el tratamiento que ya se probó y no funcionó.

A esto se suma un riesgo más conocido de lo que parece: la letra ilegible en las prescripciones médicas es una causa documentada de errores de medicación. Distintos estudios clínicos —recopilados, entre otros, por un análisis periodístico especializado en verificación de datos de salud— han encontrado una relación directa entre recetas difíciles de leer y confusiones en la dosis o el medicamento indicado. La receta electrónica, legible por definición, elimina esa fuente de error.

Y no es solo la letra: son las carpetas que no se encuentran el día de la cita, los resultados de laboratorio que se traspapelan, las notas de evolución que quedan incompletas porque no hubo tiempo de escribirlas a mano entre un paciente y otro.

Lo que ya exige la norma en México

Esto no es una opinión aislada de la industria de la salud digital: es, en buena parte, lo que ya pide la regulación mexicana.

La NOM-004-SSA3-2012, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 15 de octubre de 2012, establece los criterios científicos, éticos, tecnológicos y administrativos para la elaboración, integración, uso, manejo, archivo, conservación, propiedad, titularidad y confidencialidad del expediente clínico. Es de observancia obligatoria para todo el personal de salud y los establecimientos de los sectores público, social y privado del país, y define con precisión qué debe contener un expediente clínico completo, quién puede escribir en él y cómo debe conservarse.

A esa norma se suma la NOM-024-SSA3-2012, publicada en el DOF el 30 de noviembre de 2012, que establece los requisitos funcionales, de seguridad e interoperabilidad que deben cumplir los sistemas de información de registro electrónico para la salud. En otras palabras: no basta con que un sistema sea digital, tiene que cumplir criterios específicos de seguridad, trazabilidad e intercambio de información entre proveedores de salud.

Ningún sistema puede decir que está "certificado" en la NOM-004, porque esa norma regula el expediente clínico en sí —sus contenidos y su manejo— y no es un sistema el que se certifica ante ella, sino el criterio profesional con el que se integra. Lo que sí puede hacer un sistema pensado para consultorios es ayudar a que ese expediente se integre completo, ordenado y conforme a lo que la norma pide, consulta tras consulta.

Qué cambia para el médico, en el día a día

Más allá del marco legal, el expediente electrónico resuelve problemas muy concretos de la práctica diaria:

  • El expediente siempre está completo. No depende de que alguien haya guardado bien la carpeta ni de que esté físicamente en el consultorio ese día.
  • Las notas se leen. Elimina la ambigüedad de la letra a mano, tanto en las notas de evolución como en la receta.
  • La historia viaja con el paciente. Alergias, antecedentes y tratamientos previos están disponibles en la siguiente consulta, sin depender de la memoria del paciente ni de la del médico.
  • Se ahorra tiempo de administración. Buscar un expediente digital toma segundos; buscar una carpeta en un archivero puede tomar minutos que, sumados en un día de consulta, son tiempo que no se le dedica al paciente.

Nada de esto sustituye el criterio clínico del médico. Un expediente electrónico no diagnostica ni decide por nadie: organiza la información para que el médico decida con lo que necesita a la vista.

El expediente electrónico, pensado para el consultorio mexicano

clia es la historia clínica electrónica pensada para consultorios, clínicas y especialistas en México. El expediente se integra consulta a consulta, pensado para que la información quede completa y ordenada conforme a lo que pide la NOM-004, sin que el médico tenga que llevar dos sistemas a la vez: uno en papel y otro digital.

Si tu consultorio todavía depende de carpetas y de letra a mano, vale la pena preguntarse cuánto tiempo —y cuánto riesgo— se va en sostener ese sistema.

Prueba clia en clia.mx y conoce cómo se integra el expediente de tus pacientes.

Fuentes